Devolver la vida a los neandertales podría ser en breve una realidad. Prestigiosos investigadores de genética como George Church, de la Universidad de Harvard, proponen incluso una madre humana de alquiler.
El genetista de Harvard George Church ha lanzado su idea de resucitar al
neandertal a la opinión pública. La genética está avanzando a pasos agigantados
y la ciencia no parecer tener límites salvo los legales. Pero esta idea de
George Church redactada en su último libro Regénesis : How synthetic
biology will reinvent nature and ourselves (Regénesis: cómo la biología
sintética reinventará la naturaleza y a nosotros mismos), propone nada
más y nada menos que la resurrección de una especie humana extinta, el homo
neanderthalensis y que será testigo del nacimiento del neandertal.
El militante de este reto es Svate Pääbo, jefe de genética del Instituto Max
Planck de Antropología evolutiva en Leipzig, líder indiscutible de la
paleontología, o recuperación del ADN antiguo a partir de huesos fósiles
y máximo artífice de un reto científico que se consideraba imposible hace
solo unos años: el genoma neandertal y la lectura de la secuencia de los más de
3.000 millones de bases de ADN, que portaban en el núcleo de cada una de sus
células aquellos homínidos que dominaron Europa durante cientos de miles de
años.
Por supuesto el experimiento podría salir mal, el neandertal podría morir en
cualquier momento de su desarrolo embrionario o fetal o peor aún, nacer con
terribles malformaciones y grandes penalidades, o quizá, nazca sin ningún
problema.
Para la reproducción del neandertal es necesario secuenciar su genoma, lo
cual, ya está conseguido. El siguiente paso sería cortar este genoma en, por
ejemplo, 10.000 trozos y luego sintetizarlos, según Church. Finalmente, se
introducirían estos trozos en una celula madre humana. Si se hace con la
frecuencia suficiente, se generaría una célula línea de células madre que
se acercarían cada vez más a la secuencia correspondiente al neandertal. Para
ello se ha desarrollado en el laboratorio del señor Church, el procedimiento
semiautomático necesario para hacerlo, lo que nos facilitaría de forma más
rapida y precisa, unir todos los trozos en una célula madre humana,
consiguiendo crear un clon neandertal.
Los investigadores han secuenciado mas de mil millones de fragmentos de ADN
extraídos de fósiles de neandertales procedentes en su mayor parte
de Croacia, de la cueva de Vindija, aunque también de Rusia, Alemania, y
de España(cueva de Sidrón, Asturias) . A pesar de la gran posibilidad que
existe en cuanto a resucitar al neanderthal, hay mucha oposición en
cuanto a esto, sobre todo desde el punto de vista ético.
El principal objetivo de la resurrección del neandertal, según
Church, es incrementar la diversidad, es decir, la recreación de los
neandertales sería principalmente una forma de evitar riesgos sociales ya que,
si uno se convierte en una monocultura, corre el riesgo de extinguirse.
Por otro lado es muy posible que esta especie se extinguiera por la influencia
humana, y este argumento es uno de los utilizados por las personas que ven
éticamente correcto este proceso.
La idea de Church podría considerarse el sueño de todo estudioso de la
evolución humana. Sería una oportunidad única de comprobar muchas de nuestras
teorías acerca de la supuesta unicidad de nuestro comportamiento, de nuestra
mente. Supondría también la posibilidad de vernos cara a cara con otros seres
humanos, miembros de una especie distinta, y responder por fin a miles de
preguntas. Pero Church va más allá y sueña con que los neandertales
resucitados no sólo podrían formar una cultura propia sino incluso su propio
partido político.
Por otra parte, convendría abrir un debate social ya que que
estaríamos experimentando con humanos. Si hace apenas unos pocos meses el
gobierno español anunciaba la prohibición de investigar con primates,
imagínense cómo se aplicaría esto al Neandertal. Si las diferencias genéticas
entre un chimpancé y un humano actual se cifran en torno a apenas un 1,8 % (la
cifra varía, según diversos criterios), y las del neandertal apenas llegan al
0,5 %.
Además, el mayor cerebro del Neandertal puede que esté relacionado con
su mayor robustez corporal. Un cerebro algo más grande (que incluso está dentro
del rango de los cerebros humanos actuales) no es una garantía de mayor
inteligencia ni de una mejor forma de pensar. El volumen cerebral no lo
es todo; hay otros factores más sutiles de reorganización neuronal interna que
probablemente expliquen mejor nuestras diferencias.
Actualmente sigue existiendo la discriminación y el rechazo hacia lo
diferente lo que ocurre entre personas de la misma especie, así que otra
cuestión que deberíamos plantearnos es, cómo trataríamos a los neadertales y si
los trataríamos como iguales a nosotros.

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